Las calles de las ciudades están plagadas de monumentos que homenajean a personas o a otro tipo de cosas.
Desde finales del siglo XIX Melilla empezó a crecer surgiendo Melilla La Nueva o Ensanche de Melilla, un lugar que se llenó de edificios modernistas, debido a esto se convirtió en la segunda ciudad con más construcciones de este estilo de España. Es por eso que pra conmemorar este hito se creó el Homenaje al Modernismo Melillense.
En 2010 Carlos Baeza Torres realizó una fuente ornamental que constaba de un pedestal del que sale una malla de acero reticular culminada en dos conos unidos por su vértice, con forma de piña. El motivo era decorar la Plaza del Comandante Benítez pero allí sufrió múltiples actos vandálicos al usar sus muros como banco y su tolva como papelera. Esto obligó al Ayuntamiento a su traslado a la confluencia de la avenida Reyes Católicos y la calle Carlos Ramírez de Arellano.
Actualmente la escultura sigue en el mismo emplazamiento y forma parte del Conjunto Histórico Artístico de la Ciudad de Melilla, un Bien de Interés Cultural.
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