Cuando hay un río se necesitan construir puentes para poder transitar de una orilla a otra sin mojarse o vadearlo.
Muchos pueblos están atravesados por ríos, lo que obliga a la construcción de pasarelas que permitan el paso de una orilla a otra. Un ejemplo de esto es el puente de Medina de la abulense localidad de Arévalo.
El origen de este puente está en el siglo XIV cuando se erigió para sortear el río Arevalillo por un lugar donde se situaba una de las puertas de la muralla de la villa, esta era un torreón del que solo quedan un malecón de piedras de rajuela.
Lo que aquí se ve es una pasarela mudéjar de 140 metros de longitud por 20 de altura. Esta se sujeta por cinco ojos con arcos apuntados, siendoel central el mayor y presenta cuatro arquivoltas. Todo se completa con el Arco de Medina, una construcción conmemorativa erigida en 1769.
Actualmente el puente presenta un gran estado y junto al arco y la iglesia de San Miguel (otro día escribiré sobre ella) forma un conjunto declarado Bien de Interés Cultural.
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