Las ciudades necesitaban protegerse por eso se construían lugares como los castillos que permitían ver desde lejos.
La zona de Extremadura estuvo en constante lucha durante la Edad Media ya que tanto musulmanes como cristianos querían dominar el territorio. Por eso se construyeron distintas fortalezas, siendo una de ellas el castillo de la cacereña localidad de Trujillo.
Este edificio nació en el siglo IX (de esta época datan sus restos más antiguos conservados, dos alljibes) como una alcazaba islámica cuya finalidad era la de proteger las tierras de posibles ataques cristianos. Debido a esto se construyó en un lugar bastante estratégico, lo que le convertía en objetos de deseo de ambos bandos, de hecho tuvo un papel vital en varias guerras y conflictos.
Durante sus primeros siglos de vida la fortaleza estuvo ocupada tanto por musulmanes como cristianos en varias ocasiones, hasta su toma decisiva por Isabel y Fernando en el siglo XV.
La fortaleza se construyó con bloques de granito de sillería y se rodea de varias torres cuadradas defensivas, dos de ellas protegen la puerta de entrada, en forma de arco de herradura y decorada con una imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo. Ya en el siglo XV se añadió un segundo recinto amurallado o albacara.
Actualmente el castillo presenta un gran estado y es utilizado como museo y para otras actividades de ámbito cultural.
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