En ocasiones las antiguas iglesias desaparecen para dar paso a una nueva, e incluso a veces dos se fusionan para que surja otra. Eso pasa con la Real Iglesia Parroquial de Santiago y San Juan Bautista de Madrid.
En el Fuero 1202 que el rey Alfonso VIII de Castilla otorgó a Madrid se nombraban diez iglesias, siendo la de Santiago una de ellas. Esta se situó cerca del antiguo Alcázar al igual que la iglesia de San Juan Bautista (aquí fue enterrado Velázquez), también nombrada en el Fuero. Pues bien, ambas fueron derruidas por José I Bonaparte para ampliar la Plaza de Oriente. Cuando este fue depuesto se decidió volver a erigir ambas, pero unidas en una, surgiendo así esta nueva. Su arquitecto fue Juan Antonio Cuervo, ayudante de Ventura Rodríguez.
Su exterior presenta una fachada neoclásica fabricada en ladrillo y granito y muy austera en decoración, solo destaca un relieve en el frontón que representa a Santiago en la batalla de Clavijo. Su interior es de planta de cruz griega irregular, con un gran espacio central coronado por la cúpula, y presbiterio semicircular. Está ricamente ornamentado con obras de Francisco Rizi, Juan Carreño de Miranda, Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu, entre otros.
Actualmente este templo es la principal iglesia jacobea de la Villa e inicio del Camino de Madrid a Compostela (en Sahagún se une al Camino Francés) y del Camino de Uclés.
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