martes, 28 de abril de 2026

La iglesia ideada por los constructores del monasterio de El Escorial

  Cuando a los reyes les gusta un lugar lo engalanan todo lo posible para poder disfrutar de la zona de la mejor manera.

  En España hay ciudades que mejoraron su estatus gracias a que un noble o la realeza hicieron de ella su hogar. Esto pasó con la madrileña localidad de El Escorial ya que la llegada del rey hizo que surgieran edificios como la iglesia de San Bernabé Apóstol.

  Cuando Felipe II empezó a construir el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ordenó un plan de adecuación y ordenación urbanística del núcleo urbano con el fin de crear infraestructuras que dieran servicio a los cortesanos y al personal vinculado al palacio. Durante este cambio se fijaron en una antigua iglesia románica de tres naves con tres altares que Fray Miguel de Santa María llamó "la bárbara antigualla". 

  Al principio el monarca ordenó construir una tribuna en la iglesia para ver la misa, e incluso le pidió al papa Pio IV su elevación a parroquia. Sin embargo, en 1593, a petición del Alcalde Mayor, decidió erigir una nueva con diseño de Francisco de Mora, discípulo de Juan de Herrera, ayudado por Yuste González, Miguel Sánchez, Juan Aguado, Pedro del Campo y Bartolomé Elorriaga para la cantería; además de Andrés de León para la carpintería, Pedro Alonso en ladrillo y teja, y Juan Gómez hace el cuadro del retablo principal (todos colaboraron con Juan de Herrera en la construcción del monasterio). La obra finalizó el 21 de septiembre de 1595.

  Así surge un templo herreriano en cuyo exterior se observan dos torres campanario. Su interior consta de una única nave con capillas bajo arcos de medio punto, una bóveda de cañón sostenida por arcos fajones, y el altar mayor, en un nivel más elevado, cubierto por otra bóveda de cañón.

  Actualmente esta iglesia, hogar de la Virgen de la Herrería, patrona del pueblo, presenta un gran estado y es Bien de Interés Cultural.



  

  

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