martes, 14 de abril de 2026

La primera casa de retiro de canónigos gallegos

  Las comunidades religiosas eran muy abundantes en la Edad Media por eso se pueden ver muchos monasterios.

  Debido a la presencia del apóstol Santiago en Santiago de Compostela vivían una gran cantidad de religiosos. Esto hizo obligatorio la construcción de lugares donde acogerlos, siendo un ejemplo la colexiata de Santa María a Real do Sar.

  En 1134 Munio Alfonso, antiguo canónigo de la catedral, coautor de la Historia Compostelana y amigo del obispo Diego Gelmírez, abandono su cargo de obispo de Mondoñedo y compró unos terrenos extramuros al lado del río Sar para levantar sobre ellos una canónica para acoger en ella a canónigos retirados. Las canónicas eran casas de retiro para eclesiásticos que seguían una misma regla, en este caso la de San Agustín. En el territorio de la actual España era algo poco habitual al contrario que en Francia, esta que fundó Munio fue la primera de Galicia.

  Al principio esta especie de monasterio, que tuvo que terminarlo Gelmírez debido a la muerte de Munio, era una pequeña casa, pero la Corona siempre lo apoyó y concedió donaciones, exenciones y privilegios. Además Fernando II de León en 1378, eximió a la comunidad de Sar de pagar el impuesto regio llamado el yantar del rey, algo que fue confirmado después por los monarcas castellanos Enrique III, Juan II y Enrique IV.

  Gracias a esto pudieron crear un monasterio que creció, además, por la absorción del San Esteban de Anós en 1390 o su unión en 1405 con los canónigos regulares de Santo Tomé de Nemeño y con la comunidad de San Juan de la Cueva. Sin embargo el siglo XVI marcó su declive cuando el priorato se transformó en colegiata. Ahí desaparecen los agustinos y los sustituyen el clero secular, lo que provoca la pérdida de poder e influencia. En el XVII se arruinan los edificios y, aunque en el XVIII se le da un empuje económico, en el XIX desaparece el cenobio, conservándose solo la iglesia como una parroquia más dentro de la archidiócesis de Santiago de Compostela. 

  Es por eso que ahora se puede ver un templo románico del siglo XII de planta basilical con tres naves separadas por pilares compuestos que sujetan una bóveda de cañón. Cada una de las naves termina en un ábside, el central poligonal, y los laterales son semicirculares.

  Actualmente la iglesia presenta un buen estado, es Bien de Interés Cultural y desde 2015 forma parte del conjunto patrimonio de la humanidad "Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España".



  

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