Antiguamente todas las ciudades estaban amuralladas para defenderse de ataques, esto obligaba a crear accesos que permitieran el tránsito de mercancías y personas. Un ejemplo son las Torres o Puerta de Serranos ubicadas en Valencia.
A finales del siglo XIV y comienzos del XV Valencia vivía una época de esplendor gracias al desarrollo de industrias que se favorecían del comercio que se realizaba a través de su puerto, pero la ciudad también tenía algunos problemas de seguridad pues el tramo septentrional de la muralla databa del siglo XI cuando el rey de la taifa, Abd al-Aziz , ordenó su construcción. Debido a esto el Consell puso en marcha un plan para mejorar la cerca, surgiendo así las Torres de Serranos.
En 1392 se le pidió a Pere Balaguer que recorriera los territorios aragoneses para que se empapase de la arquitectura y luego basara su obra en ella. Mientras el viajaba se empezaron a hacer los cimientos y en 1393 comienza ya la obra superior, la cual culmina en 1398. Así surgió una puerta monumental que no solo serviría para la defensa sino también para mostrar el prestigio y crecimiento de la Valencia medieval.
En cuanto a su arquitectura, se trata de una puerta fortificada en forma de arco de medio punto que se flanquea por dos torres poligonales, esto permitió que también fuera utilizada como prisión. Además su espectacularidad la salvó de ser derruida en 1865 cuando se tumbó la muralla y su fuerza sirvió para que durante la Guerra Civil se guardaran en ella varios tesoros del Museo del Prado.
Actualmente esta puerta, cuyo nombre puede venir por ser la entrada a los caminos que van a la comarca de Los Serranos o por el apellido de una familia principal, conserva un gran estado y es Bien de Interés Cultural.
No hay comentarios:
Publicar un comentario