Murallas con sus puertas se pueden encontrar aún en una gran cantidad de ciudades, la mayoría ahora decorativas.
En Donostia no queda demasiado de su antigua muralla, pero algunos restos aún están en pie. Un ejemplo es la Puerta de Mar, también conocida como Portaletas.
El origen de este acceso se sitúa en el siglo XV cuando se abrió en la muralla de los Reyes Católicos para permitir el tránsito entre el puerto y la Parte Vieja. En ese tiempo contaba con tres entradas, una hacia el puerto, otra para las antiguas oficinas de aduana del muelle y la tercera daba a la ciudad. Además contaba con medidas defensivas.
En 1863 la muralla fue derribada para ampliar la localidad, sin embargo la puerta se mantuvo, aunque con modificaciones para darle una apariencia más monumental y adaptar parte de su cubierta como terraza-mirador, esto pasó en 1921.
Actualmente esta puerta sirve como recuerdo de la antigua muralla y también para que, cada 22 de mayo, se ubiquen en ella las imágenes de Santa Rita y Santa Quiteria para recordar a los marineros fallecidos en el mar.
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