sábado, 4 de julio de 2026

La defensa de Estella

  Muchos castillos han llegado a nuestros días en muy buen estado, pero de otros apenas quedan restos de sus muros.

  Afortunadamente en España hay fortalezas que han llegado a nuestros días en muy buen estado, pero de otras solo quedan restos. Eso pasa con el castillo de Zalatambor de la navarra localidad de Estella-Lizarra.

  La primera vez que se nombra esta fortaleza es en 1224 cuando su teniente es Xemeno Ogoaiz. En ese momento este formaba conjunto con los castillos Mayor, de Belmecher y La Atalaya cuyo fin era proteger la ciudad, en concreto este vigilaba el barrio de los francos.

  Durante los siglos XIII, XIV y XV el castillo fue reformado para convertirse en residencia de los reyes navarros, pero a raíz de guerra civil entre agramonteses y beaumonteses obligó a los monarcas a buscar otras moradas. Tras la conquista castellana el castillo recuperó su uso, el cual perdió en 1572 cuando la amenaza francesa hizo que se creara la ciudadela de Pamplona, esto causó su abandono y que cayera en ruinas.

  En el año 2000 empezó la campaña arqueológica en la que descubrieron que era un castillo roquero cuya planta se adaptaba al terreno.

  Actualmente se conservan algunos restos y forma parte del conjunto "Los Castillos de Estella", que está pendiente de ser nombrado Bien de Interés Cultural.




  

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