Si hay un río tiene que haber pasarelas para poder atravesarlos y así transitar la otra orilla o acortar caminos.
Pamplona está recorrida por el río Arga lo que obligó a construir pasarelas para ir de una orilla a otra. Un ejemplo de esto es el puente de Santa Engracia.
Aunque es posible que con anterioridad hubiera otro de origen romano lo cierto es que este puente data del siglo XIII cuando se erigió como la salida natural hacia el Camino Real de Pamplona a Tolosa. Por ese tiempo se llamó del Maçon o Mazón por un molino cercano, pero cuando las clarisas levantaron el convento de Santa Engracia en 1228 cambió a su nombre actual pese a la desaparición del cenobio en 1794.
Lo que aquí se ve es un puente gótico cuya pasarela se sujeta por tres pilares con tres arcos apuntados entre ellos. Además alberga una cruz de piedra en un extremo.
Actualmente el puente conserva un gran estado y es el más moderno del conjunto de puentes medievales de Pamplona.
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