martes, 1 de septiembre de 2026

El castillo ocupado tres veces

  Los castillos eran una buena medida de protección para las ciudades ya que en ellos se podía albergar tropas.

  Muchas fortalezas se han ido reciclando para nuevos usos. Un ejemplo es el castillo del madrileño municipio de Chinchón.

  Antes del siglo XV aquí había una primitiva fortaleza ligada a la familia Cabrera, quienes ostentaban el señorío de Chinchón (desde 1520 condado). En 1520 este castillo sufrió graves desperfectos durante la guerra comunera, de hecho en 1521 la plaza fue rendida. Tras la victoria de Carlos I en 1522 el castillo es devuelto a la familia. Ya entre 1590 y 1598 Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla, III conde de Chinchón, demuele el castillo antiguo y utiliza tanto el solar como los materiales para levantar el nuevo.

  Así surgió una fortaleza de mampostería caliza concertada, con rellenos de argamasa y piedras que se organiza por dos cuerpos que forman una gran planta rectangular. Además tiene torres cilíndricas y lo rodea un foso. Su interior está totalmente modificado.

  En 1705 de nuevo sufre los estragos de una contienda, esta vez la guerra de sucesión española, al ser ocupado por las tropas del Archiduque de Austria. A esto se sumo un incendio posterior y una nueva ocupación en 1808, durante los tres días de asedio a Chinchón. La Brigada Polaca del mariscal francés Claude Perrin Victor lo expolió y quemó.

  Pese a todo el castillo posee un buen estado, sigue perteneciendo a los condes quienes lo utilizan para eventos y forma parte del conjunto histórico-artístico de Chinchón.



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