Cuando una cultura entra donde antes había otra suele sustituir los antiguos edificios por otros más acordes.
En una gran cantidad de ocasiones tras la toma de por parte de los cristianos de las ciudades ocupadas por los musulmanes se sustituyeron sus edificios por otros. Un ejemplo es la basílica de Santa María de Alicante.
Tras la entrada de los cristianos en Alicante el 4 de diciembre de 1248 se empezaron a cambiar las utilidades de los edificios, entre ellos la mezquita que se ubicaba en lo que se llamó Villa-vieja. Esta fue cristianizada y dedicada a santa María de la Asunción en 1248 durante una visita de Alfonso X de Castilla. Sin embargo, en el siglo XIV se ordenó su derribo para levantar la iglesia, en unas obras que llegaron hasta el XVI.
Así surgió un edificio cuyo exterior es mayoritariamente gótico valenciano, pero con mezcla de otros. Esto se ve en la portada barroca, con un conjunto escultórico de Juan Bautista Borja, y en las torres ya que la que tiene forma de L es gótica del siglo XIV y la rectangular es barroca de 1713.
Su interior es una nave única con capillas laterales entre contrafuertes, y una cabecera poligonal. Aquí destaca el altar rococó del XVIII, el coro gótico del XV, la capilla de la Inmaculada del XVI y la capilla del Bautismo ya que la pila es de mármol blanco de Carrara y se atribuye a la escuela de Miguel Ángel.
En 2007 se pidió al Vaticano la conversión de la iglesia en basílica, esto se autorizó y el 25 de marzo lo hizo oficial el entonces obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero Ramos.
Actualmente este templo, el cual es el más antiguo de Alicante, presenta un gran estado y está catalogado como Bien de Interés Cultural.
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