jueves, 24 de abril de 2025

El hogar del templario maldito

  Los castillos pueden ir cambiando de utilidad a lo largo de los siglos que llevan construidos y en funcionamiento.

  Hace días escribí una leyenda de un templario maldito que se pasea por una fortaleza de Toledo. Pues bien, esta se desarrolla en el castillo de San Servando.

  Cuando Tulaytula estaba bajo dominio musulmán se levantó un primitivo castillo sobre un alto de la margen izquierda del río Tajo. La misión de este edificio era la de vigilar el Puente de Alcántara de posibles ataques cristianos pero esto no funcionó y finalmente Toledo cayó en manos del rey Alfonso VI de León el 6 de mayo de 1085. 
 
 En 1088 el monarca decide levantar sobre ese castillo un monasterio bajo la advocación de los Santos San Servando y Germando en agradecimiento por haber salvado su vida en la batalla de Sagrajas (proximidades de Badajoz, 23 de octubre de 1086). Desde su fundación los reyes le otorgaron varias posesiones pero esto no le evitó ataques como el de los almorávides en el año 1099. A este le siguieron varios por ello los monjes lo abandonaron y tuvo que ser retomado por Muñoz de Cervatos en 1147 y tranformado en fortaleza.

  Tras la batalla de las Navas de Tolosa de 1212 el castillo perdió toda su importancia estratégica por lo que fue abandonado. En el siglo XIV, durante la guerra entre Pedro I y Enrique de Trastámara, el Arzobispo Tenorio ordenó su reconstrucción terminando estas obras en 1386, sin embargo estos edificios no han resistido al paso de los años.

  Su gran abandono comenzó tras la toma de Granada en 1492, esto hizo que pasara por distintas manos como fueron la Catedral o la Alcaldía de Toledo, instituciones que lo dejaron languidecer hasta que el Estado lo adquiere y lo declara monumento nacional en 1874 (el primer castillo en serlo). Aún así hasta 1945 no empieza su rehabilitación.

  Gracias a esto se puede ver un castillo rectangular realizado en mampostería y con torres circulares huecas en tres de sus esquinas y otra intermedia. Ademásla puerta de entrada se enmarca en una especie de torre del homenaje. 

  En cuanto a sus usos, a lo largo del tiempo han sido variados ya que además de monasterio y fortaleza, en 1857 se convirtió en polvorín, y desde 1959 colegio menor, residencia universitaria y sede de las Cortes de Castilla La Mancha. Su última y actual función es la de Albergue Juvenil "Castillo de San Servando". Gracias a esto, y a ser Bien de Interés Cultural, conserva un gran estado.

  

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