A principios del siglo XX se levantaron una serie de edificios con un estilo que venía triunfando desde el XIX.
Tras las desamortizaciones del siglo XIX muchos lugares donde antes había edificios religiosos se quedaron con solares vacíos, es ahí cuando se levantaron otros en sustitución de estos. Un ejemplo claro es la casa del Príncipe de Valladolid.
Durante el siglo XVI la actual Acera de Recoletos estaba llena de conventos y centros asistenciales construidos por distintas órdenes religiosas. Tras la Desamortización de Mendizábal de 1835 la gran mayoría de estas edificaciones fueron arrebatadas a las órdenes y se derruyeron, es ahí cuando apareció la burguesía vallisoletana para quedarse con los solares y edificar sus viviendas. Uno de ellos fue quien encargó la casa del Príncipe, la cual fue construida por el arquitecto Jerónimo Arroyo entre 1906 y 1908.
Se trata de un edificio de estilo eclético y modernista, cuyo exterior presenta balcones a distinta altura y coronación con curvas recortadas. Pero lo que más destaca es su torreón cilíndrico culminado en una cúpula, con cinco miradores, columnas y elementos vegetales. Su interior posee cuatro plantas, el torreón cinco, y se organiza en torno a un patio central. (En una de las casas se hospedó, la noche del 7 al 8 de noviembre de 1918, la reina María Cristina en su visita a Valladolid).
Actualmente este edificio, el cual es un claro ejemplo de la arquitectura burguesa de la época y marcó los inicios del modernismo castellano leonés, presenta un gran estado y sigue funcionando como viviendas.
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