La mayoría de las antiguas ciudades estaban amuralladas para poder defenderse, además contaban con accesos para permitir el tránsito entre el interior y el exterior. Un ejemplo de ello es la Puerta de San Nicolás o de Castilla de la navarra localidad de Estella-Lizarra.
La muralla de Estella está desaparecida pero queda en pie un pequeño tramo en el cual se sitúa la puerta. Esta se habría levantado en el siglo XII o XIII y fue remodelada en el XVI ante una visita de Felipe II. Se trata de un arco de medio punto rematado por frontón triangular con uno estrella dentro del círculo, en representación del escudo de la ciudad. En el otro lado tiene una tabla con el Cristo de Agonía.
Actualmente la puerta presenta un buen estado y está protegida por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles.
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