Los reyes se construían palacios para vivir en ellos y también para demostrar todo el poder que atesoraban.
La navarra localidad de Olite atesora mucho patrimonio, pero sin duda por el edificio que más se le conoce es por su Palacio Real, también llamado Palacio de los Reyes de Navarra y Castillo de Olite.
En 1402 el rey Carlos III de Navarra, junto a su mujer Leonor de Trastámara, idearon la construcción de un conjunto monumental que sirviera como vivienda para su familia. Veintidós años después culminó la obra dando como resultado un palacio formado por siete torres, una muralla, jardines y una casa con salones ricamente decorados.
A su exterior presenta un estilo gótico francés, dejando claro el origen galo del rey, pertenecía a la dinastía d’Evreux, que se mezcla con influjos mudéjares. Aquí también se hallan las siete torres: el Cuerpo principal o Gran Torre, del Homenaje, de Fenero, de la Joyosa Guarda y de la Atalaya o del Vigía, de los Cuatro Vientos o de las Tres Grandes Finestras, del Aljibe y de las Tres Coronas u Ochavada. A todo esto lo rodeaba un gran jardín colgante, zonas ajardinadas, huertos y un parque zoológico.
En cuanto a su interior todo está dispuesto al gusto de sus habitantes. Además se encuentran varias salas como: de las excavaciones, de los Arcos, de la Reina, del Rey y de los Yesos o Mudéjar.
Tras la conquista de Navarra por parte de Castilla el palacio entró en declive ya que los Virreyes lo usaban poco, algo que lo fue deteriorando. Pero su punto clave fue el gran incendio que lo arrasó en 1813. Este fue ordenado por el general Francisco Espoz y Mina para evitar que los franceses lo ocuparan.
En años posteriores la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra se olvidó de él, y solo se acordó cuando en 1871 el Ayuntamiento informó que pretendía hacer viviendas en sus ruinas. Aún así hubo que enfrentarse a la Real Academia de San Fernando ya que autorizó el plan municipal. Finalmente rectificó.
Ya en 1923 se le encargó a José y Javier Yárnoz su restauración, la cual comenzó en 1937. Ellos le dieron su aspecto actual intentando recrear su aspecto original. Por desgracia el jardín y la decoración interior se perdieron en el fuego.
Actualmente el palacio presenta un gran estado gracias a su reconstrucción y es Monumento Nacional (conjuntamente con la iglesia de Santa María) desde el 17 de enero de 1925.
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