Las iglesias van cambiando a lo largo de los siglos, haciendo que su aspecto actual sea muy diferente al original.
Los templos suelen irse modificando a lo largo de los siglos para irse adaptando a las nuevas necesidades. Eso pasa con la iglesia parroquial del Salvador de la oscense localidad de Agüero.
En 1082 el rey Sancho Ramírez de Aragón donó al monasterio de San Pedro de Siresa otro cenobio más pequeño. Sin embargo, en 1132 el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona le dio 3000 sueldos a esa comunidad para conseguir de nuevo su independencia. Un poco más tarde Agüero fue trasladado de su emplazamiento original a uuna nueva alrededor de ese monasterio, el cual se derrumbó para levantar sobre él la iglesia.
Originalmente se erigió una iglesia románica, obra del Maestro de Agüero, de una sola nave culminada en un ábside semicircular del que solo se conserva una parte debido a las ampliaciones llevadas a cabo en los siglos XVI y XVII.
Así se puede ver un exterior románico donde destaca una portada principal con un tímpano con Cristo en Majestad rodeado por el símbolo de los cuatro evangelistas y los nombres de clérigos importantes que nacieron allí. Esta parte estaba protegida por un pórtico del que solo quedan dos arcos del frente apoyados en un zócalo corrido. La torre-campanario se hizo en el siglo XVI con planta cuadrada y cinco cuerpos separados por cornisas molduradas.
Su interior cambió al añadirse dos naves laterales góticas con capillas, la sustitución del ábside por un testero recto y la construcción de una cámara-cripta en el lado sur.
Actualmente la iglesia presenta un gran estado y está declarada Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.
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