martes, 21 de octubre de 2025

El hogar de Nuestra Señora de Estíbaliz

  Son muchos los santuarios creados para acogedor la devoción de los fieles hacia algún santo o para la Virgen.

  Muchos son los lugares que se construyeron para acoger alguna imagen especialmente venerada. Un ejemplo de ello es el santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz ubicado en Argandoña, un concejo del alavés municipio de Vitoria-Gasteiz.

  El origen de este edificio se sitúa a mediados del siglo X cuando en la zona decien dedicar un templo en honor de la Virgen. Para ello eligen el cerro de Estibaliz, cuyo nombre vendría de Aestivalis que significaría finca o fundus romano, aunque también lugar para el solaz. Ya en el siglo XI Toda López, miembro de los Haro, dio grandes donaciones a la comunidad para su mejora y en 1138 fue cedido a los monjes cluniacenses de Nájera hasta que en 1431 se lo vendieron a Fernán Pérez de Ayala. Su descendiente, Atanasio de Ayala, se lo donó al hospital de Santiago de Vitoria en 1542, y estos, a su vez, a la provincia de Álava siempre y cuando se comprometieran a restaurar la basílica.

  Así se ve un edificio románico cuya parte más antigua es la iglesia del siglo XII. A ella se accede mediante las "Puerta Speciosa", o puerta preciosa, que da paso a una nave sencilla culminada en tres ábsides (es aquí donde se guarda la imagen medieval de la Virgen de Estíbaliz). El resto de dependencias se fueron construyendo en siglos posteriores.

  En 1923, el obispo de Vitoria, Zacarías Martínez Núñez, encargó la custodia del santuario a los benedictinos, estos. Desde 2023, por orden del obispo Juan Carlos Elizalde Espinal, lo rigen las hermanas Peregrinas de la Eucaristía.

  Actualmente conserva un gran estado y sigue siendo lugar de peregrinación. Además es Bien de Interés Cultural y Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional.



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