Los pueblos necesitaban protegerse y una de las mejores maneras era construir torres que permitieran ver de lejos.
Los huertos eran una parte fundamental de las ciudades ya que gracias a ellos la gente podía alimentarse, por eso había que protegerlos. Para ello se crearon lugares como la Torre de la Fonteta, también llamada la Torre o Torre de los Blanco, ubicada en la castellonense localidad de Albocàsser.
El origen de esta construcción, cuyo nombre viene por su proximidad a una fuente en el antiguo camino de Valencia, data del siglo XVI cuando se erige para defender los huertos adyacentes y el castillo. Sus primeros dueños fueron los Fuster.
Se trata de una torre, cuadrada en origen y ahora rectangular por una ampliación, cuyos muros son de mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas. La cubierta es de una sola pendiente y está rodeada de pináculos a modo de merlones en tres de sus frentes, el cuarto tiene un alero. El acceso se hace mediante una puerta que da paso a un interior modificado.
Actualmente la torre, que sigue en manos privadas, mantiene un gran estado y es Bien de Interés Cultural desde 2008.
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