martes, 23 de diciembre de 2025

La casa de la Princesa de Éboli en Pinto

  Las torres no solo servían para proteger ciudades también podían acoger en su interior a ilustres huéspedes.

  Cualquier construcción puede pasar a la historia por cuestiones diferentes al motivo de su creación. Eso pasa con la Torre de Éboli ubicada en la madrileña localidad de Pinto.

  No sé sabe con certeza en que año se levantó esta torre, pero se cree que fue en algún momento entre 1359 y 1360, cuando el rey Pedro I de Castilla cedió el señorío de Pinto a Íñigo López de Orozco. Lo que sí está documentado es que para 1382 estaba en pleno funcionamiento ya que el rey Juan I se alojó en ella cuando visitó el señorío, ya en manos de Juana de Orozco, hija de Íñigo.

  Debido a esta visita se cree que en un inicio contaba con un recinto amurallado y con construcciones auxiliares que permitieran a la comitiva real instalarse en ella. Sin embargo, tiempo más tarde fue adaptada o reconstruida para su uso como prisión de Estado en los siglos XVI y XVII. 

  Así se ve una torre exenta de planta cuadrada, con esquinas redondeadas. Su exterior se creó con piedra blanca y se decora, al sur, con dos escudos que se atribuyen a la familia Toledo, y al este otro que seguramente era de Fernán Pérez de Portocarrero. Su acceso se hace por el norte y en él hay primera planta, segunda y sótano.

  Cuando se convirtió en cárcel su destino quedó sellado ya que en ella fueron recluidos Ana de Mendoza y de la Cerda, Princesa de Éboli, en 1579, Antonio Pérez, secretario de Felipe II, en 1589, Francisco María Carrafa Duque de Nochera y confidente del Conde-Duque de Olivares, murió en ella, y muy brevemente Manuel Godoy, favorito de Carlos IV.

  Actualmente la torre es privada, aunque es visitable gracias a un convenio con el Ayuntamiento, y conserva un gran estado. 



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