Gracias a la Edad Media podemos encontrar una gran cantidad de castillos en diversos estados de conservación.
A lo largo de los siglos unos edificios pueden sustituir a otros más antiguos. Un ejemplo es el Castillo de Castro de Ouro o de Castrodouro o del mariscal Pardo de Cela ubicado en la lucense localidad de Alfoz.
El origen de esta fortaleza se sitúa en el siglo I cuando nace como un asentamiento castreño romano. Ya en el siglo IX una familia procedente de la meseta relacionada con la Corte de Asturias llega hasta el castro para fundar un monasterio particular sobre este. En el siglo XI este cenobio pasa a manos de la diócesis de San Martiño de Mondoñedo, entidad que lo fortifica. Pero su primer mayor impulso llega cuando el rey Alfonso IX de León le concede el título de villa y todo un alfoz al Castro de Ouro, cosa que hace que se militarice la construcción.
En el siglo XV el Mariscal Pedro Pardo de Cela se casa con Isabel de Castro, sobrina del obispo Pedro Enrique de Castro, y como dote recibe el castillo. Este decide usarlo parra enfrentarse a Isabel y Fernando, pero es derrotado y ejecutado el 17 de diciembre de 1483. De esta manera la diócesis de San Martiño recupera su propiedad y la reforma. Así surge una torre cúbica de tres plantas en cuyo nivel inferior hay un acceso una puerta arqueada flanqueada por dos ventanas xeminadas.
Tras su reconstrucción el obispo Diego de Soto convirtió el castillo en residencia episcopal, uso que mantiene hasta el siglo XVII cuando es abandonado. No sería hasta finales del siglo XIX cuando el Ayuntamiento lo adquiere para usarlo como Casa Consistorial y sede del Juzgado Municipal, hasta 1990.
Actualmente el castillo presenta un gran estado, sigue en manos municipales para utilizarlo como punto de información turística, sala de exposición y sala museo, además es Bien de Interés Cultural.
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