Los monasterios en España son muy numerosos debido a la gran cantidad de comunidades religiosas que había.
En España se ubica el archiconocido camino Xacobeo que, en todas su variantes, acaba en la catedral de Santiago. Pero no es la única ruta que acaba en un destino religioso pues existe el Camino Lebaniego cuyo fin es el monasterio de Santo Toribio de Liébana o santuario del Lignum Crucis ubicado en el cántabro municipio de Camaleño. (Realmente esta ruta es un ramal del Camino de Santiago de la Costa creado para ir a este cenobio).
Según la tradición en el siglo V Toribio, obispo de Astorga, regresó de Jerusalem con el lignum crucis (un trozo de la Cruz de Cristo) más grande que se conserva en la cristiandad. Una vez aquí fundó este monasterio para conservar la reliquia. Sin embargo hay otra corriente que indica que fue otro Toribio, en este caso obispo suplente de Palencia, junto a unos compañeros cenobitas que se establecieron en esa zona en el siglo VI, quien creó un monasterio dedicado a San Martín que luego se convirtió en el de Santo Toribio.
Esas dos teorías no están lo suficientemente documentadas por lo que no se pueden tomar por ciertas. La primera vez que se nombra este lugar es en un documento del año 828 donde se habla de una donación a favor del monasterio, en ese momento llamado de San Martín de Turieno, esto hace creer que se construyó a finales del siglo VIII y que tras su levantamiento se trasladaron allí las reliquias de Santo Toribio de Astorga o de Liébana junto al lignum crucis. Debido a esto el fervor hacia este lugar creció, llegando a su su máximo apogeo entre los siglos X y XI.
Ya en 1125 a san Martín se une la devoción por Santo Toribio y en 1181 ya solo es su titular Santo Toribio. En 1183 el rey Alfonso VIII de Castilla cede el monasterio al conde Gómez y este, a su vez, se lo cede al de San Salvador de Oña, será está comunidad quien reedifique, en estilo gótico, el edificio entero durante el siglo XIII.
Así surge un complejo en el que destaca una iglesia gótica de 1256, sustituta de una prerrománica, cuyo interior es de planta rectangular con tres naves y una torre prismática al pie de la central, más ancha. Esta culmina en tres ábsides poligonales. El Lignum Crucis se conserva aquí en una capilla abovedada barroca, hecha por Pedro Martínez de Cardeña en 1705. A esto se le une el claustro del siglo XVII y el resto de las dependencias monacales.
Como el monasterio seguía atrayendo a multitud de peregrinos en el siglo XVI los papas Julio II y León X crearon un año jubilar para él. Este se celebra el año el que el 16 de abril, día de Santo Toribio, cae en domingo. Pero esto no impidió que su comunidad fuera exclaustrada en 1835 y que el monasterio fuera abandonado hasta 1961 los franciscanos se hicieron con él.
Actualmente el monasterio sigue conservando el lignum crucis y el jubileo por eso es un lugar muy importante para el mundo cristiano. Además es Monumento histórico-artístico (hoy BIC) y desde 2015 consta como bien individual del conjunto patrimonio de la humanidad por la UNESCO: "Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España".
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