jueves, 29 de enero de 2026

La granja donde durmieron los Reyes Católicos

  En cualquier lugar los nobles se podían levantar palacios para pasar los días que allí estuvieran por las circunstancias que fueran.

  La cacereña localidad de Guadalupe es conocida por su monasterio, pero no es el único patrimonio que hay allí ya que hay otras edificaciones como el Palacio Granja de Mirabel.

  A mediados del siglo XIV, entre los valles de Valdegracia e Infierno, se construyó una granja-monasterio que fue donada en el XV al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Cuando esto sucedió los monjes le hicieron una gran remodelación para convertirla en palacio. Estas obras se debieron a que Isabel y Fernando, junto a sus hijos, iban a pasar por Guadalupe y necesitaban un lugar adecuado donde alojarse.

  Así surgió un edificio amurallado en el que destaca su fachada mudéjar del siglo XV y su claustro con la "fuente del frío". El interior fue modificado para servir como palacio, pero no se olvidó su carácter religioso por eso se levantó la capilla de la Magdalena, considerada la construcción más importante del conjunto, la cual es de planta rectangular, con arco toral apuntado. En este hay pinturas flamencas al fresco que conforman grupo de pinturas góticas al fresco más importante de Extremadura. También se erigió la capilla del Cristo de Mirabel, rectangular culminada en un presbiterio con forma de cruz griega, con cúpula y linterna. A todo lo rodea jardines moriscos con fuentes.

  Tras el paso de los reyes otras figuras vivieron o murieron en él, como Juan de Zúñiga, último gran maestre de la Orden de Alcántara, en 1504. 

  Tras la desamortización de Mendizábal fue adquirido por el marqués de la Romana, y fue utilizado para acoger a gente como Alfonso XIII, Raniero III de Mónaco, o Miguel de Unamuno.

  Actualmente el palacio sigue en manos privadas y está declarado monumento histórico-artístico perteneciente al tesoro nacional desde el 3 de junio de 1931.



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