Para que las sociedades prosperen necesitan educación y, a su vez, lugares donde se den las clases necesarias.
La cultura es sumamente importante para la supervivencia de las sociedades, por eso hay que crear lugares donde transmitirla. Un ejemplo es el Instituto de Enseñanza Superior Plaza de la Cruz de Pamplona.
En 1842 la Diputación Foral y el Ayuntamiento Pamplona pensaron que la ciudad debía tener un centro de educación superior, por ello se inició la fundación de un instituto privado adscrito a la Universidad de Zaragoza, el cual empezó su andadura en 1845, aunque su primer edificio propio no lo tuvo hasta 1865 (ahora está ocupado por el Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra).
En los primeros años a él solo acudían los hijos de las familias que tuvieran los recursos suficientes para sufragar los gastos. Además el centro tuvo fama de "nido liberal y de libertinaje" debido a que se enfrentaron a jerarquía eclesial y a los carlistas. Uno de estos alumnos fue Pío Baroja.
Es en 1944 cuando se acuerda su traslado a un nuevo edificio dividido en dos bloques simétricos. Uno para alumnos varones llamado Ximénez de Rada, y otro femenino denominado Príncipe de Viana. De esta manera continuaron hasta 1995 cuando ya se unifica y obtiene su actual nombre.
Actualmente este lugar sigue funcionando como instituto, aunque ahora público, y cuenta con un museo de ciencias naturales.
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