jueves, 26 de febrero de 2026

El monasterio creado tras el cambio de orden

  Si en un lugar hay una comunidad religiosa es normal que halla edificios que sirvan para albergarlos en su interior.

  Cuando una congregación religiosa se instala en un lugar es lógico que se levanten hogares donde residan. Un ejemplo es el Monasterio de Santa María de San Salvador de Cañas o de la Luz ubicado en el riojano municipio de Cañas.

  Desde 1157 vivían en el Monasterio de Hayuela, ahora absorbida por Santo Domingo de la Calzada, unas monjas benedictinas con fuero propio. Esto mejoró el 9 de abril de 1170 cuando Lope Díaz de Haro y su esposa Aldonza Rodríguez donaron a estas unas tierras situadas en las villas de Cañas y Canillas, esto se hizo para que cambiaran su orden a la del Cister y erigieran un nuevo cenobio.

  La construcción se hizo en tres etapas, una románica, de la que quedan pocos vestigios, una gótica del siglo XIII y otra del XIV. Sin embargo, estas no fueron sus únicas obras ya que entre los siglos XVII y XVIII se terminó el claustro neoclásico, la portada principal es del XVIII y hay dependencias de los siglos XIX y XX.

  Tras su fundación en él fueron inhumados personalidades como Urraca Díaz de Haro, conserva reliquias como las herraduras del caballo de Santiago recogidas tras las Navas de Tolosa, calaveras de algunas de las once mil vírgenes, un Lignum Crucis, las reliquias de los mártires de Cardeña de 1609 y las de Santa Engracia de Zaragoza de 1694.

  Actualmente conserva un gran estado, pertenece a la congregación de monasterios de monjas cistercienses de San Bernardo y es Bien de Interés Cultural.



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