Iglesias se hallan en cualquier pueblo, por muy pequeño que sea ya que sus vecinos también tienen derecho a misa.
En los pueblos pequeños también se puede encontrar un buen patrimonio. Un ejemplo es la iglesia de Santa María ubicada en Covet, una aldea perteneciente al ilerdense municipio de Isona i Conca Dellà, en la comarca de Pallars Jussà.
La primera vez que se nombra a esta iglesia junto a Covet es en una dotalía de mediados del siglo X, cuando en ese tiempo funcionaba como parroquia del castillo de Llordá. En 1092 se instalaron en ella una comunidad de canónigos regulares, que seguían la regla de San Agustín. Ellos fueron los que levantaron una iglesia en 1117 que debió desaparecer a mediados de siglo para dar paso a esta, la cual, hacia 1315, solamente constaba como parroquia de la población.
Se trata de un templo pequeño cuyo exterior presenta un estilo Románico Internacional Pleno. Aquí se puede observar una torre campanario adosada desmochada o inacabada, dos puertas en el muro septentrional, y un acceso principal con arquivoltas baquetonadas llenas de relieves figurativos. Sobre estas hay un tímpano en el que se representa a Cristo en majestad rodeado por un serafín y un querubín y culmina en un rosetón.
Su interior es una sola nave, cubierta con bóveda de medio cañón apuntado, atravesada por otra perpendicular de transepto y termina en tres ábsides de planta semicircular precedidos de sendos tramos presbiteriales rectangulares.
Actualmente la iglesia presenta un gran estado, gracias a su restauración de 1980, y es Monumento Nacional desde 1921.
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