Muchas antiguas construcciones religiosas han sufrido cambios de función según han ido pasando los años.
Antiguamente existían muchas comunidades religiosas con sus propios cenobios, pero con el tiempo muchas desaparecieron y sus hogares cambiados de función. Un ejemplo es el antiguo Convento de la Merced de la murciana localidad de Lorca.
Tras la toma de Lorca por los cristianos en el siglo XIII llegaron a la localidad una comunidad de hermanos pertenecientes a la Orden de la Merced. Una vez allí crearon un convento desde el cual seguían con su labor de rescate de cautivos. Sin embargo, la iglesia que se ve ahora fue erigida en el siglo XVI y reformada en los siglos XVII y XVIII. La fachada principal fue creada en 1546 por Domingo de Plasencia.
El convento también contaba con dos claustros, uno creado los maestros Vallés y Garzón en el siglo XVI (fue desmontado a finales del XIX y trasladado a una casa de Écija), y otro, aún conservado, obra de Pedro Bravo Morata en 1729.
El cenobio entró en ruinas en el siglo XIX tras haber sido desamortizado, ahí es cuando se vendió el claustro. Este estado perduró hasta la década de los 90 del siglo XX cuando Lorca Taller del Tiempo, el Ayuntamiento de Lorca, la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Lorca, la Confederación de Empresarios de Lorca y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia lo recuperaron para darle una nueva vida.
Actualmente el edificio está totalmente renovado y acoge la Oficina de Turismo, el Centro de Visitantes de Lorca Taller del Tiempo, y la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Lorca.
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