Para unir dos orillas es necesario construir puentes para permitir el paso de personas y de medios de transporte.
En Bizkaia hay muchas construcciones conocidas en todo el mundo. Una de ellas es el Puente de Bizkaia o Bizkaiko zubia, también llamado puente Colgante, que une las localidades de Portugalete y Getxo.
A finales del siglo XIX en Getxo se instalaron varios balnearios para atender a la burguesía que allí acudía. Portugalete era un municipio más sencillo, pero también tenía este tipo de establecimientos. La gente adinerada quería acudir a ambos, pero la ría de Bilbao lo complicaba, así surgió la idea de construir un puente. Para ello contaron con el ingeniero Alberto de Palacio y Elissague junto a Ferdinand Arnodin. Entre ambos hubo muchas discusiones, lo que obligó a A. Brüll, expresidente de la Sociedad de Ingenieros Civiles de Francia, a mediar. Finalmente entre 1890 y 1893 lo finalizaron.
Se trata de un puente colgante, de 61 metros de altura por 160 de longitud, con una barquilla transbordadora para el transporte de vehículos y pasajeros, un ingenio totalmente nuevo ya que este fue el primero de ese tipo que se hizo.
Durante la Guerra Civil fue parcialmente destruido para evitar su uso por las tropas nacionales, es por esto que se tuvo que reconstruir tras la contienda, más concretamente en 1941. Lo hizo José Juan Aracil.
Actualmente el puente sigue en funcionamiento, es uno de los únicos ocho que quedan de esta tipología, es Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 2006.
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