martes, 7 de abril de 2026

La iglesia de Pedro Ximénez de Gazólaz

   Aunque un lugar sea pequeño también puede tener un monumento con varios siglos de vida a sus espaldas.

 Que un pueblo sea pequeño no impide que pueda tener un monumento con varios siglos de vida a sus espaldas. Un ejemplo es la iglesia de Nuestra Señora de la Purificación situada en Gazólaz, una localidad y concejo perteneciente al municipio navarro de la Cendea de Cizur.

  La vida de este templo comienza en el siglo XIII seguramente ordenada por Pedro Ximénez de Gazólaz, obispo de Pamplona desde 1242 hasta 1266, o por su padre Ximeno de Gazólaz. Aunque hay algunas fuentes que adelantan su construcción al siglo XI basándose en la tosquedad de los capiteles, sin embargo pocas voces apoyan esta teoría. Lo que si está claro es que fueron los arquitectos de la Orden de San Juan quienes la realizaron.

  De esta manera surge una iglesia románica en cuyo exterior se puede ver una galería porticada que sirve como atrio de transición del románico al gótico, algo más típico de Soria, Segovia y la sierra de la Demanda. Este tiene dos puertas, una de medio punto simple y otra de arco de medio punto, que dan paso al acceso principal del templo. 

  Su interior es de una sola nave de tres tramos culminada por un ábside semicircular, todo cubierto por una bóveda de cañón de arcos apuntados, dividida en tres tramos marcados por fajas cuadrangulares. El coro y la sacristía son del siglo XVI, obra de Miguel de Azcárate.

  Actualmente la iglesia conserva un gran estado y fue nombrada Monumento histórico-artístico e incluida en el Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931, ahora Bien de Interés Cultural.



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