Hasta los pueblos más pequeños pueden tener templos monumentales venidos de siglos atrás. Un ejemplo es la iglesia de Santa Lucía ubicada en el oscense municipio de Azara.
El origen de este edificio está en el siglo XVI cuando se levanta en estilo tardogótico. Así se ve un exterior en el que destaca su portada principal la cual es un arco de medio punto ornamentado por rosetones, angelotes y los bustos de San Pedro y San Pablo, y flanqueado por columnas corintias sobre plinto. Sobre estas hay un friso de angelotes que sostienen una cartela con el año de construcción de la portada, 1576.
La torre campanario es exenta y se sitúa a varios metros. Esta es de planta cuadrada, tiene tres cuerpos de sillería separados por sencillas impostas y culmina de forma ochavada mediante pilastras adosadas y cuatro pináculos con remate esférico en cada una de sus esquinas.
Su interior es de una única nave, de cruz latina, con dos tramos culminada en cabecera poligonal, ambas cubiertas con bóveda de crucería estrellada. También posee coro alto a los pies, una capilla a la derecha y una sacristía con bóveda nervada.
Actualmente el templo conserva un gran estado, sigue con su labor pastoral y está declarado como Bien de Interés Cultural.
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