martes, 9 de junio de 2026

Los astures de Zamora

  La arqueología nos permite conocer como era parte de nuestro pasado al sacar a la luz ciudades con muchos siglos de vida.

  La mejor manera de conocer nuestro pasado es a través de la arqueología ya que con ella podemos ver, en parte, como era la vida y costumbre hace miles de años. Un ejemplo de ello es el Castro de las Labradas ubicado entre las zamoranas localidades de Arrabalde y Villaferrueña.

  Durante la Edad del Bronce una población de origen astur se estableció en uno de los altos de la Sierra de Carpurias desde el cual podían controlar los valles del Eria y los pasos que unían la Meseta con las tierras del noroeste. Ya en la Edad del Hierro, entre los siglos II y I a.C., el castro vivió su mayor apogeo ya que debió de servir como un centro para tener población perenne y como refugio para momentos de emergencia, como las guerras astur-cántabras, de entre los años 29 y 19 a.C. Sin embargo, con la romanización de la zona llegó el declive del castro.

  Ya em el siglo XX se hicieron una serie de excavaciones que sacaron a la luz un recinto fortificado, dividido en dos, de dos kilómetros y medio de perímetro y veintitrés hectáreas de superficie, lo que le convierte en uno de los más grandes de origen astur. En su interior se puede ver la puerta flanqueada por torres, lienzos de muralla y restos de una ermita del siglo XVII. 

  En cuanto a ajuares, aquí se encontró el tesoro de Arrabalde, dos conjuntos diferenciados de oro y plata formados por mas de cincuenta objetos como brazaletes, colgantes, anillos, pendientes o peines que debían pertenecer a gente con estatus alto. Se cree que este tesoro, ahora conservado en el Museo de Zamora, fue escondido aposta durante las guerras.

  Este yacimiento es de suma importancia para conocer en pate como era una ciudad astur de la Edad de Bronce.



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