martes, 30 de mayo de 2023

La casa que le regalaron en Cantabria a la santa turca

   Todas las localidades tienen lugares para practicar el culto de los habitantes que en ella había, iglesias que aún duran.

  Cuando en alguna localidad se hallan los restos de algún santo se suele levantar un edificio para albergarlos, iglesias que atraen a multitud de fieles para venerar esas reliquias y un ejemplo de ello es la Colegiata de Santa Juliana ubicada en la cántabra localidad de Santillana del Mar.

  La historia de este edificio comienza en Nicomedia (Asia Menor, actual región de Anatolia. Turquía) el 16 de febrero del 304 cuando es decapitada Santa Juliana de Nicomedia durante las persecuciones de cristianos emprendidas por el emperador Diocleciano. Tras su muerte fue enterrada allí hasta que en el siglo IX (hay documentos que dicen que fue en el 870) varios monjes trasladaron sus restos hasta el Reino de Asturias, siendo rey Alfonso III quien ordena levantar una primitiva ermita en la actual Santillana (en esa época era una pequeña aldea conocida como Planes) donde se venerarían sus restos. Este templo toma el nombre de Sant Iuliana (cuya derivación renombró a la aldea donde estaba y que creció entorno a ella, es decir, Santillana) se convirtió en un cenobio gracias a las dadivas de la nobleza pero fue en 1045, gracias al rey Fernando I de Castilla, cuando se impulsa definitivamente gracias a una serie de privilegios, siendo uno de ellos el de poner a Santillana y sus posesiones bajo soberanía del abad.

  Gracias a esto se levanta un nuevo monasterio benedictino que finalmente en el siglo XI se convierte en una colegiata de canónigos de San Agustín que gracias a la nobleza se convierte en el templo más importante de Cantabria hasta la construcción en el siglo XII de la catedral de la Asunción de Nuestra Señora de Santander, momento en que entra en declive pero aún así se le siguieron haciendo obras de remodelación que duraron hasta el siglo XVII.

  De esta manera se observa un exterior eminentemente románico en el que destaca la fachada sur del siglo XI donde se ve una portada con arquivoltas de medio punto sin decorar pero flanqueada por columnas con capiteles meteorizados con leones y basiliscos. Sobre ella hay un friso con apóstoles y una escena de Adán y Eva en el Pecado Original. Tras ello aparece un Maiestas Domini bendiciendo con la mano derecha y portando el Libro de la Vida en la izquierda, dentro de una mandarla sujeta por cuatro ángeles. Podría ser el Juicio Final o la Ascensión. Se completa con una imagen de Santa Juliana.

  En el siglo XIV se añadió una torre cuadrada a modo de contrafuerte sobre la fachada occidental para estabilizar toda la estructura. Además posee una cabecera en la cual se articula muralmente de los ábsides central y meridional y se decora con columnas en tres tramos con basas y arpilleras para la luz. El absidiolo también tiene columnas y ventanal.

  De ahí se pasa a un interior de tres naves, siendo la central más alta, separadas por arcos formeros de medio punto sobre pilares cruciformes con medias columnas en el exterior y se cubren con bóvedas del siglo XIII, aunque anteriormente pudo ser de madera. Tras ello aparece el transepto en cuyo crucero hay un cimborrio cuyas pechinas sujetan una cúpula semiesférica. Y culmina en una cabecera de tres ábsides cubierto con bóveda de medio cañón al igual que el transepto.

  Todo se completa con un claustro, comunicado con la colegiata por una puerta de arquivoltas de medio punto, de finales del siglo XII o comienzos del XIII el cual es cuadrado irregular con cuatro pandas abiertas por a un patio central mediante arquerías, aunque solo tres son románicas. Estos arcos son de medio punto y reposan sobre capiteles con temas religiosos (Bautismo de Cristo, degollación de San Juan Bautista o pesaje de las almas por parte de San Miguel), animales, caballeros y pastores.

  Actualmente esta colegiata muestra un gran aspecto, es uno de los monumentos románicos más importante de Cantabria y es Monumento Nacional de España desde el 12 de marzo de 1889. Además desde 2015 está incluida dentro del conjunto Patrimonio de la Humanidad "Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España" como uno de los bienes individuales del camino costero (parte desde Irún).



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