La defensa de las costas era bastante importante para proteger las localidades que están cerca de ellas y evitar ataques.
Con tantos kilómetros de costa como tiene España es lógico que los enemigos quisieran atacar por alguno de sus puntos, es por ello que se crearon una serie de defensas en las que las atalayas fueron muy importantes. Ejemplos de ellas hay muchos y uno es la Torre Barona (también conocida como torre del Baró o La Barona) ubicada en la barcelonesa localidad de Castelldefels.
El origen de esta construcción está en 1583 cuando se levantó con el nombre de torre de la Guarda del Mar ya que su función era la de vigilar la costa cercana. Su levantamiento fue ordenado por Hugo Joan Fivaller March y de Palou, barón de Eramprunyá, y desde ella se avisaría a la población si veían naves enemigas, además se la dotó con artillería para defenderse.
De esta manera se observa una torre cilíndrica con base troncocónica cuyos muros se levantan con mampostería de más de un metro de espesor. En su planta baja junto al primer piso se ve que había una única sala desde la que se accedía a la segunda, medio cubierta, desde donde los soldados avisaban mediante señales de humo y fuego de los ataques. Todo se completa con una escalera exterior de más de 60 peldaños estrechos y sin barandilla (ahora quedan 44 escalones y se le ha añadido un pretil), erigida con piedra rojiza y que servía para acceder al segundo piso tras sortear un puente levadizo.
Con el tiempo perdió su función por lo que se abandono haciendo que no llegue en el mejor de los estados pero sí bastante bueno. Actualmente se sitúa en los jardines de un hotel y está catalogada como Bien de Interés Cultural.
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