jueves, 17 de agosto de 2023

El acueducto de Carlos III

   El agua es lo más importante de una población por ello es necesario que las personas estén bien surtidas de ella.

  Desde el inicio de las poblaciones se ha necesitado de agua para que pudieran sobrevivir, pero en muchas ocasiones los manantiales no estaban cerca o eren de difícil acceso por ello hubo que crear estructuras que trasladaran el líquido elemento hasta la gente y un ejemplo de ello es el navarro acueducto de Noáin.

  En 1774 Carlos III vio la necesidad de suministrar agua a Pamplona por ello encarga al ingeniero francés Francisco Geni la construcción de un nuevo acueducto que partiría desde el manantial de Subiza, situado en la vertiente norte de la sierra del Perdón, atravesaría las comarcas de Tajonar, Badostáin o Mendillorri y el municipio de Noáin para acabar en Pamplona. Pero este proyecto se retrasa y finalmente es Ventura Rodríguez quien lo diseña en 1782 y lo ejecuta Francisco Alejo Aranguren y Santos Ángel de Ochandátegui. 

  Esta nueva construcción medía 1250 metros, y tenía 97 arcos con una altura de 18 metros y 8,5 de ancho pero también tiene tramos subterráneos como el que va de Noáin a Tajonar ya que recorre un kilómetro a 68 metros de profundidad y se ventila con ocho bocas. Luego sale a la luz en una hondonada y tras 580 metros, sujetados por 12 arcos de piedra en su parte central, vuelve a soterrarse en la colina de Tajonar durante 300 metros, vuelve a salir la muga con Zolina y se esconde de nuevo poco después para ya salir y acabar en Badostáin, ya junto a Pamplona.

  Este acueducto sirvió hasta 1895 aunque en 1859 el ferrocarril Pamplona-Castejón ya hizo que se eliminara una pilastra y en 1971 la Autopista de Navarra hizo sacrificar dos arcos del final.

  Actualmente conserva gran parte de su recorrido aunque en distintos tipos de estado pese a las continuas reformas. Eso sí, gracias a su importancia histórica se ha ganado ser Bien de interés cultural.



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