En las ciudades existen edificios históricos que se han conservado gracias a que se le han ido asociando nuevas funciones, esto ha permitido que se adapten a los tiempos presentes y se mantengan en buen estado. Un ejemplo claro de esto es la Casa Grande ubicada en el madrileño municipal de Torrejón de Ardoz.
El origen de este palacio está en el siglo XV cuando es fundada por María de Austria, hija de Carlos I e Isabel de Portugal, para funcionar como residencia y finca agrícola para la Compañía de Jesús. Así funcionó hasta 1767 cuando Carlos III expulsó a los jesuitas, tras ello es adquirida por Juan de Aguirre quien la convierte en residencia de lujo, llegó a acoger a Carlos IV.
De esta manera se observa un edificio rectangular de dos niveles cuyo exterior es bastante sobrio en contraste conde sus salones que recuerdan a un palacio.
En 1805 la compra Alfonso Pignatelli de Aragón pero la pierde poco tiempo después cuando Fernando VII restaura a los jesuitas pero en 1833 la familia la recupera. En 1936, durante la Guerra Civil, es bastante dañada por eso es vendida en 1940 a una empresa agropecuaria, aquí comienza un gran declive agudizado durante su etapa como cuartel de la Guardia Civil. Su salvación llegó con su venta a Rafael Onieva Ariza quien la restaura para darle usos privados.
Desde 2023 la Casa Grande pertenece al Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz quien la adquirido para instalar en ella un campus de la Universidad de Alcalá. Además en su interior se halla el Museo de Icónos, un espacio que contiene 1.200 iconos bizantinos y rusos de los siglos XV al XX y de escuelas de arte religioso como Moscú, Kiev, Novgorod, Monte Athos o Grecia también hay piezas de tras obras de Arte Bizantino.
Todo esto hace que el edificio sea sea de suma importancia histórico-artística además de cultural lo que le ha valido ser Bien de Interés Cultural.
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