jueves, 27 de marzo de 2025

El castilllo de los reyes navarros en Donosti

  La defensa de las ciudades era una de las responsabilidades más acuciantes para las autoridades que las dirigían.

  Donostia o San Sebastián es una ciudad que siempre ha funcionado como puerto al estar a situada en el mar Cantábrico, pero esto también suponía un problema de defensa ya que desde las aguas se la podía atacar es por eso que había que crear un entramado defensivo en el cual destaca el castillo de la Mota.

  En el año 1185, sobre una pequeña población y monasterio preexistentes, el rey Sancho VI de Navarra fundó San Sebastián para utilizarla como puerto marítimo. Pero esto entrañaba peligros de ataque que había que solucionar es por eso que su sucesor, Sancho VII, construyó una muralla y un castillo en la cima del monte Urgull, seguramente sobre una atalaya edificada en el siglo XI por el rey Sancho Garcés III de Pamplona. Así nació la fortaleza.

  Los monarcas posteriores lo fueron adaptando a las nuevas necesidades, así Alfonso VIII de Castilla lo mejoró y Fernando IV de Castilla y Juan II de Castilla lo reforzaron. Ya en el siglo XVI se le añadieron varios cubos pero todo esto desapareció por un incendio en 1688 que obligó a su reconstrucción por parte de Hércules Torrelli. Posteriormente en el macho se instaló una horca para ajusticiamientos. Por último, Tiburcio Spanochi lo reformó en el siglo XVII dándole el aspecto actual, salvo la escultura del Sagrado Corazón que es de 1950.

  Actualmente el castillo es del Ayuntamiento, presenta un gran estado, acoge una exposición dedicada a la historia de la ciudad y es Monumento Cultural Calificado.




  

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