Los yacimientos arqueológicos son sumamente importantes para conocer el pasado de los territorios y pueblos.
Para conocer el pasado de un lugar las fuentes escritas son muy importantes pero también lo son los restos arqueológicos. Un ejemplo de esto es el yacimiento arqueológico de El Bovalar ubicado en la ilerdense localidad Seròs.
En 1943 Rodrigo Pita descubrió unos restos que necesitaban ser estudiados para saber a que pertenecían. Por eso se empezó una primera excavación que se intensificó entre los años 1967 y 1968. Posteriormente, desde 1976 hasta 1987, la Cátedra de Arqueología Cristiana de la Universidad de Barcelona bajo la dirección del profesor Pedro de Palol llevó a cabo las últimas campañas. Así se descubrió un templo cristiano rural tardoantiguo, datado hacia el siglo V, rodeado de otras edificaciones que corresponen a una aldea.
La iglesia es una basílica de pllanta rectangular culminada en una cabecera formada por un santuario central y dos estancias laterales para usos funerarios. Al lado de ella hay un baptisterio con un piscina de inmersión y un baldaquino que le dan una base cuadrada (este es del siglo XVI y se conserva en el Museu de Lleida).
Dentro de la iglesia, además, había una necrópolis con sepulcros de piedra monolíticos que daba servicio a la pequeña aldea que rodeaba al templo.
En cuanto a objetos, se encontraron numerosos instrumentos metálicos utilizados para tratar la piel y la fabricación de pergamino. Esto, junto al reducido tamaño del pueblo, hace supones que este lugar era un monasterio donde residía una comunidad de monjes, la cual habría continuado hasta el siglo VIII cuando un incendio acabó con todo, este pudo ser producido en del 713 durante la ocupación islámica.
Actualmente los restos se conservan en buen estado y los objetos hallados están expuestos en el Museu de Lleida.
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