Las iglesias pueden tener muchos siglos a sus espaldas pero también las hay más modernas aunque no lo parezcan.
Al pasear por las ciudades nos podemos topar con edificios que por su aspecto parecen muy antiguos, sin embargo, si leemos su historia conoceremos que son más cercanos a nuestra época. Eso pasa con iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de la cántabra localidad de Torrelavega.
A finales del siglo XIX Torrelavega estaba sufriendo un gran cambio en su fisonomía debido a que la burguesía mercantil que allí se estableció exigían la creación de edificios singulares y de un aspecto más monumental y uno de ellos debía ser un templo, así surgió la idea de erigir la nueva iglesia. Su diseño fue encargado a José María Basterra y el terreno fue donado por Guillermo Gómez Ceballos, además se contó con donativos de Justo Alonso Astules, de Bonifacio Gutiérrez Somavia y de otros vecinos potentados. Esto permitió que las obras comenzasen en 1892 y culminasen en 1901.
La iglesia presenta un estilo neogótico en el que destaca un reloj, un rosetón y las vidrieras. De ahí se pasa a un interior de planta basilical con tres naves, girola poligonal y crucero, en uno de cuyos brazos se erige la torre. Todo esto tomando como referencia el Gótico clásico junto al románico catalán y lombardo.
En esta zona, además, se conserva un órgano romántico donado por Vicenta Astúlez en 1917, la talla del Cristo de la Agonía que está atribuida a Alonso Cano, y las sepulturas de Gonzalo Ruiz de la Vega, el fundador de la villa y de Doña Leonor de la Vega, madre del Marqués de Santillana (también está allí sepultado es Guillermo Gómez Ceballos, quien donó el terreno).
Actualmente la iglesia presenta un gran estado y es uno de los edificios más representativos del auge torrelaveguense del siglo XIX.
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