Las iglesias se pueden encontrar en muchos lugares, y a veces están levantadas sobre antiguos templos de otras fes.
Cuando una religión sustituye a otra en un lugar es lógico que los templos de esa primera fe se cambien por otros de la nueva. Un ejemplo de esto es la iglesia de San Bartolomé ubicada en el municipio murciano de Ulea.
A mediados del siglo XIII la taifa de Mursiya fue integrada en el Reino de Castilla, dejando, hacia 1285, el control del valle de Ricote a la Orden de Santiago (comprendía los lugares de Abarán, Blanca, Ricote, Ojós, Ulea y Villanueva). Sin embargo, a los antiguos habitantes se les permitió mantener sus usos y costumbres, convirtiéndose en mudéjares. Gracias a esto también pudieron conservar su mezquita, la cual habrían levantado antes del siglo XV.
Ya en 1502 mediante Real Cédula se obligó a los musulmanes a la conversión al cristianismo o a su expulsión de Castilla, es ahí cuando la mezquita pasó a iglesia. Esto sucedió en 1507 y nació como un pequeño templo, bajo la advocación de san Bartolomé el Apóstol, cuyo interior presentaba una sola nave de tres tramos. Posteriormente esta se amplió con capillas entre los contrafuertes, una torre en el siglo XVII y presbiterio y coro a los pies, en la segunda mitad del siglo XVIII. Todo esto sin cambiar en demasía ka estructura del esquema original de cuando era mezquita.
Del resto de su historia se sabe que durante la Guerra Civil, más concretamente en 1939, fue incendiada perdiéndose gran parte de sus imágenes. Esto obliga a su restauración y a sustituir las tallas por otras contemporáneas.
Actualmente esta iglesia, la más antigua del valle de Ricote, presenta un gran estado y es Bien de Interés Cultural desde el 13 de mayo de 1982.
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