Los nobles se construían palacios en distintos puntos. Algunos siguen en buen estado y otros en malas condiciones.
La aristocracia siempre ha gustado de levantarse casonas donde vivir y que, además, demostraran su poder. Es por eso que se pueden hallar muchos edificios de este tipo en buen estad, pero otros están en muy malas condiciones, siendo un ejemplo el Palacio de Cienfuegos o de Peñalba ubicado en el concejo asturiano de Allande.
En lo alto de una cima cercana a Pola de Allande había un castro que sirvió como base para que en el siglo XIV se levantara un palacio, perteneciente primero al linaje de los Ponce y después a los condes de Luna, que fue reedificado en 1520 por Rodrigo González de Cienfuegos, señor de Allande. Él le dio un toque más parecido al actual, pero fue Baltasar González de Cienfuegos, V conde de Marcel de Peñalba, quien en el siglo XVIII creó el palacio.
Se trata de un caserón barroco, aunque con aspecto de castillo medieval, cuyo exterior presenta unas líneas muy sobrias ya que su función original era la defensiva.además posee una base en forma de L y está jalonado por tres torres no almenadas, las dos más antiguas son cuadradas.
Su interior se organiza en torno a un patio rectangular sin pórticos con una galería corrida de madera, sujeta por una columna de mampostería. Aquí había oratorio, sala, antesala, salón, dos corredores, veintitrés dormitorios, cocina, cuatro chimeneas, caballeriza, cinco establos y una muralla circundante.
Actualmente el edificio sigue en manos privadas y presenta un muy mal estado que lo ha llevado a estar en la Lista roja de patrimonio en peligro de Hispania Nostra, pero se están llevando a cabo planes para su restauración. Además es Bien de Interés Cultural.
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