Los cementerios pueden albergar grandes obras de arte en su interior. Esto es debido a que la gente quiere engalanar sus tumbas.
Para muchas personas los camposantos son lugares tétricos y llenos de tristeza ya que ellos significan el fin de la vida, pero entre sus muros también se puede encontrar belleza en las numerosas esculturas que se crean para las tumbas. Un ejemplo claro es el cementerio de Pereiró, un lugar perteneciente a la parroquia de Castrelos, que a su vez depende de la pontevedresa localidad de Vigo.
A finales del siglo XIX Vigo estaba experimentado un gran auge que atrajo a mucha gente, tanto humildes como adinerados. Un aumento de población que también conllevó un ascenso en el número de difuntos, algo que se estaba convirtiendo en un problema al estar quedándose pequeñas las dos necrópolis existentes, es por eso que en 1889 la Corporación Municipal decidió crear uno nuevo que fuera más higiénico. El encargado de su diseño fue Jenaro de la Fuente Domínguez, quien terminó las obras en marzo de 1898, año en el que fue inaugurado por el alcalde Antonio López de Neira y el obispo Valeriano Menéndez Conde y Álvarez.
Se trata de un recinto cuadrangular con dos grandes pasillos centrales en forma de cruz y otros ocho que dividen la necrópolis en dieciséis partes. Además posee una zona ajardinada con catorce especies arbóreas diferentes.
Desde su inauguración fue el lugar predilecto como lugar de descanso eterno para la gente acomodada de Vigo. Es por esto que se pueden encontrar monumentales mausoleos diseñados entre el siglo XIX y XX. A esto se suman esculturas como "La muerte acecha tras la doncella" de Francisco Asorey o el homenaje a los soldados repatriados de Cuba y Filipinas por parte de Cruz Roja.
Entre sus sepulturas se puede hallar la de Concepción Arenal, la de Jenaro de la Fuente, su arquitecto, o la tumba dedicada a los asesinados durante la Guerra Civil. Además Pereiró durante años fue el único cementerio de Galicia que aceptaba entierros civiles y de confesiones no católicas, por ello hay musulmanes, protestantes, testigos de Jehová, fes menores, ateos y suicidas que tenían prohibido ser inhumados en camposantos católicos.
Actualmente Pereiró es la principal necrópolis de Vigo y gracias a las obras arte allí conservadas es uno de los cementerios más monumentales de España.
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