Cuando una ciudad es cabeza de una diócesis lo normal es que haya un templo que ejerza de sede, normalmente una catedral.
Las ciudades grandes suelen ser cabeza de una diócesis, por eso tienen un edificio que actúa de sede. Un ejemplo es la concatedral de Santa María de la Fuente la Mayor de Guadalajara (esta ciudad comparte diócesis con Sigüenza por eso allí hay otra catedral, la cual es la sede principal).
El origen de este templo se sitúa a fines del siglo XIII o principios del XIV y se fue modificando en los siguientes, es por eso que en ella se conjugan varios estilos, aunque el mudéjar es el predominante. Es por esto que se puede ver un exterior de ladrillo en el que destacan tres puertas en forma de arcos de herradura apuntados, y una torre campanario, en origen exenta. A esto se suma el pórtico, con capiteles alcarreños, renacentista del siglo XVI.
Su interior se forma por tres naves, separadas por fuertes pilastras y arcos de medio punto, crucero cubierto de cúpula con linterna, y presbiterio elevado. Además posee capillas laterales, las lápidas sepulcrales de Juan Sánchez Hurtado y Manuel de Albornoz y Sotomayor, la tumba de Juan Morales, el retablo policromado que fray Francisco Mir hizo en 1624 y la bóveda barroca.
Desde su construcción esta iglesia se convirtió en la más importante de Guadalajara, sin embargo no ascendió a concatedral hasta 1959. Gracias a esto y su el edificio es Bien de Interés Cultural.
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