Los palacios pueden ir cambiando de función a lo largo de los años para adaptarse a las nuevas necesidades de sus dueños.
La bizkaina localidad de Getxo está plagada de casas palaciegas que aristócratas y adinerados se levantaban para vivir enfrente del Cantábrico. Algunas de ellas aún tienen esta función, pero otras la han cambiado como pasa con el Palacio de San Joseren.
El origen de este edificio está en 1916 cuando es erigido por José Luis de Oriol y Urigüen para servir de vivienda para su familia. Él era arquitecto así que él mismo se encargó del diseño y de la supervisión de las obras.
Se trata de un edificio exento de estilo ecléctico, planta irregular y con cubierta plana aterrazada sobre cornisa de modillones. Su exterior presenta tres cuerpos escalonados, siendo el derecho, de forma poligonal, el más adelantado. Consta, además, de sótano, planta baja, una altura y desván, todas separadas mediante dos líneas de imposta y organizadas por seis ejes principales de huecos. Abajo son de medio punto con un soportal en arcada sobre columnas pareadas, luego viene un piso con vanos adintelados de alféizar sobre modillones y terraza antepechada de reja a la izquierda. Por último viene el desván con vanos apaisados y decorado con los escudos de Jose Luis Urquijo Oriol Urigüen y Gordo-Sáez, descendiente del constructor del palacio. Todo se completa con un jardín que rodea al edificio y que antaño era más grande ya que una parte ahora es un parque.
En cuanto a su interior, este está totalmente modificado para su nuevo uso y es que ahora se utiliza como restaurante y para eventos como bodas, fiestas o cualquier otro tipo de celebraciones.
Este palacio es uno de los más celebres de Getxo, lo que le ha supuesto ser patrimonio construido vasco destacado.
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