Las iglesias esconden muchísimo arte en su interior por eso son de obligada visita la gran mayoría de ellas.
Muchas iglesias que vemos ahora son de nueva planta, es decir están hechas de nuevo, en ocasiones sobre una anterior. Un ejemplo de ello es la iglesia de San Pedro de la sevillana localidad de Carmona.
Este templo se construyó en el siglo XV sobre el solar de la ermita de la Virgen de la Antigua ya que se necesitaba una iglesia de mayor tamaño. Así surgió un edificio cuyo exterior era gótico, pero unas reformas llevadas a cabo por Ambrosio de Figueroa en 1760, Antonio de Figueroa y Ruiz (una portada e interior), Diego Antonio Díaz (crucero y las cubiertas) y Jorge de Acevedo (en 1771 hizo la portada principal y en 1776 la linterna del crucero junto las esculturas de los evangelistas de las pechinas) le cambiaron a barroco. Esto se sumó la torre-campanario que también se hizo por fases. La inició Hernán Ruiz el Joven en 1565, en 1719 hizo un informe arquitectónico Diego Antonio Díaz, se continuó en 1777 bajo directrices de Antonio de Figueroa y Ruiz y se culminó en 1784. Aunque quedaba por colocar el giraldillo de Francisco Acosta y dorado por José Valdés en 1786. Este ya no existe y fue sustituido en 1991 por uno de Alfonso Berraquero García.
Su interior presenta una planta basilical de tres naves, siendo la central más ancha, separadas por arcos apuntados. Tiene, además un crucero cubierto con cúpula. Su decoración era barroca, pero un incendio acaecido en 1984 arrasó con gran parte de ella y con el retablo mayor.
Actualmente presenta un gran estado y es sede de la "Antigua, Real e Ilustre Hermandad de las Benditas Ánimas y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y María Santísima de los Dolores", conocida como "Hermandad de la Humildad y Paciencia" (fue fundada en 1604).
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