Muchas veces la historia de la construcción de una iglesia es desconocida, pero siempre hay algún documento sobre ella.
En ocasiones la construcción de un edificio se puede retrasar durante años. Eso pasó con la iglesia de Santa María de la ilerdense localidad de Balaguer.
En 1189 el conde de Urgell, Armengol VIII, cedió unos terrenos para erigir un nuevo templo al lado de la, ya desaparecida, iglesia de Sant Miquel. Pero como esta y la de San Salvador aún se utilizaban la obra se retrasó hasta 1351, año en el que el rey Pedro IV de Aragón recuperó la idea y donó 30.000 sueldos barceloneses.
No se sabe como fue el proceso de construcción, pero sí que en 1392 se instalaron las dos primeras campanas, por lo tanto el campanario estaría acabado, también que en 1413 el rey Jaime II de Aragón celebró una reunión en ella, esto hace suponer que la nave estaba cerrada. Por último, el templo fue consagrado el 24 de febrero de 1558 así que debió de ser concluido a mediados del siglo XVI.
Así se surgió un edificio gótico de exterior sobrio con una torre octogonal. Su interior es una única nave muy amplia con capillas laterales situadas entre los contrafuertes y con un ábside poligonal de siete caras.
Del resto de su historia se sabe que desde 1575 es la parroquia de Balaguer, tras la desamortización de 1836 pasó a ser cuartel y prisión, en 1881 recuperó el culto y que tanto en 1923 como en el período 1936-39 volvió a servir como cárcel.
Actualmente el templo sigue siendo la iglesia parroquial de Balaguer y está declarada Bien Cultural de Interés Nacional.
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